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Astrología

Sin lugar a duda ya ha entrado en contacto con la astrología a través de los horóscopos del día o de la semana. Quizás, en cierto modo, siempre le ha interesado saber como funciona la ciencia de la interpretación del futuro. Si así es, nos es un placer ilustrarle a continuación el origen y las características de la astrología. En principio quisiéramos darle un breve resumen sobre la historia de la astrología. Es sabido, que la vida terrestre que ha ido evolucionando al cabo de millones de años, se rige por los ritmos cosmológicos y está sincronizada con los cronómetros del universo. El cambio de día y noche se basa en la rotación de la Tierra por su propio eje. Asimismo, el cambio de las estaciones del año es el resultado de la rotación de la Tierra al rededor del sol, y las fases lunares son causa de la marea.

Las precisas observaciones de nuestros antepasados resultaron en el descubrimiento de que los sucesos cosmológicos ejercen influjo sobre la vida terrestre, lo cual, en cierto modo, preparó el camino a la astrología. Con el tiempo los eruditos de entonces fueron descubriendo las regularidades que existen en relación a la posición de los astros en el firmamento y la vida terrestre, y no solamente en lo que respecta a la naturaleza sino también en su impacto sobre sucesos y acontecimientos, así como el destino de cada uno.

Los principios de la astrología se pierden al cabo de los siglos, ya que no existen documentos escritos. Se supone, sin embargo, que tuvo su origen en Mesopotamia, el país que se extiende entre los valles del Tigris y el Eufrates (el actual Irak). En el siglo IV a.C. esta ciencia ya estaba en pleno florecimiento bajo los sumerios, localizados en el sur de Mesopotamia. En el siglo VI a.C. la astrología ya había llegado hasta Persia, la India, China y Grecia.

Desde el siglo V los astrólogos griegos y mesopotámicos mantenían estrechas relaciones y juntos siguieron desarrollando la astrología. Fue entonces cuando el zodiaco se dividió en doce signos de 30 grados cada uno. Médicos griegos comenzaron a incorporar los conocimientos astrológicos en sus diagnósticos y terapias. Escuelas filosóficas como la de los estoicos y los seguidores de Pitágoras adoptaron el concepto del mundo astrológico y a su vez siguieron evolucionándolo. La astrología se enseñaba en numerosas escuelas fundadas en tiempos del helenismo. Las primeras de ellas surgieron en el año 270 a.C. en la isla griega de Cos. La ciudad egipcia Alejandría, considerada en la antigüedad la capital de las ciencias, se convirtió en el centro de los estudios astrológicos.

Una de las obras principales de la astrología, de todos los tiempos, fue redactada en el siglo II d.C. por el famoso erudito Ptolemeo. Asimismo, la astrología logró establecerse en el Imperio Romano, y casi todos sus emperadores fueron seguidores de esta ciencia. Después de la caída del Imperio Romano, sin embargo, la astrología decayó en el mundo occidental. Su renacimiento tuvo lugar en el siglo VIII a manos de los árabes, que gracias a nuevas observaciones y descubrimientos siguieron desarrollando esta ciencia. Por esta vía, a principios de la Edad Media los conocimientos astrológicos llegaron a Occidente. En los tiempos de Carlo Magno la astrología alcanzó un nuevo auge, para después volver a decaer de nuevo.

En el siglo XIII, sin embargo, resurgió en Bizancio, donde se volvía a estudiar seriamente. Sobre esa base, un siglo después, se crearon cátedras de astrología en muchas universidades europeas, entre ellas: Paris, Oxford, Florencia y Bolonia. Por entonces la astrología estaba oficialmente establecida y reconocida, además gozaba de buena reputación hasta en las cortes reales. A principios del siglo XIX volvió a decaer, a causa del surgiente y predominante concepto del mundo técnico-materialista y la fe en el progreso. A finales de siglo, sin embargo, volvió a renacer. Las intensas investigaciones llevadas a cabo en este campo en el siglo XX, así como el fundamental mejoramiento de los métodos de interpretación y pronóstico, conducieron a la fundación de numerosos centros de astrología e institutos de enseñanza.

Queremos aclarar expresamente, que en la astrología seria no existe el concepto de que el hombre esté determinado exclusivamente por el influjo de los astros. La influencia del ambiente en el que crece y su entrono en la vida adulta son influjos igualmente determinantes. La base de la astrología es el horóscopo de nacimiento. Este representa la programación de la vida de una persona, así como su sello cosmológico. En el horóscopo de nacimiento, conocido como horóscopo radix, se fija la posición de los astros el relación al momento y el lugar de su nacimiento (la palabra horóscopo significa "mirada hacia la hora").

Los astrólogos calculan el horóscopo individual de una persona a través de las efemérides planetarias o de la tabla de tiempos siderales (tarea que afortunadamente hoy se realiza con programas de ordenador). Partiendo del horóscopo de nacimiento y utilizando diversos métodos de predicción, el astrólogo puede calcular la carta astral para distintas fechas, de manera que le es posible hacer conclusiones acerca de acontecimientos y fases evolutivas en la vida de la persona en cuestión. Pero, por favor, tenga en cuenta que la libertad de voluntad no se reduce o neutraliza en absoluto a través del influjo de los astros. Los astros no obligan a nada, únicamente crean una tendencia o predisposición. Después de haber elegido a uno de nuestros asesores astrológicos, permítanos desearle que la astrología le proporcione muchos nuevos conocimientos, conclusiones y todo tipo de comprensión.



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